LOS BENEFICIOS DE LA INVESTIGACIÓN EN EL AULA
Escrito por Karen McGhie. Lee el post original en inglés en london-school-online.com
Durante los dos últimos años, como parte de nuestras sesiones habituales de CPD con el profesorado, hemos asumido el reto de llevar a cabo investigación en nuestras aulas con nuestros propios estudiantes. A partir de la idea original y de los experimentos posteriores, The London Lab se ha convertido en un elemento fijo de nuestro programa anual de desarrollo docente. Próximamente hablaremos con más detalle sobre los resultados que obtuvimos y lo que estos significan para nuestra enseñanza, pero en la entrega de este mes nos centraremos más en la experiencia de realizar investigación en el aula, en los beneficios que puede aportar y en cómo puedes implementar programas similares en tu centro.
¿Por qué implementar un programa de investigación en el aula?
Cuando realizamos la formación inicial del profesorado, a menudo nos vemos bombardeados con lecturas sobre distintos temas de enseñanza, que suelen incluir referencias a investigaciones realizadas en el pasado. Sin embargo, muchas de estas investigaciones se llevaron a cabo hace bastante tiempo y puede que no sean tan relevantes para tu contexto docente actual. A pesar de que existen excelentes revistas de enseñanza del inglés cuyo principal objetivo es publicar investigaciones realizadas en todo el mundo, gran parte de estas se ha llevado a cabo en entornos universitarios, que no es el contexto en el que trabaja la mayoría del profesorado de inglés a nivel mundial. Muchos docentes desarrollan su carrera aceptando estos resultados y las conclusiones posteriores como la única forma de enseñar, sin considerar que algunas ideas pueden estar desactualizadas o no ser pertinentes.
Como centro de CELTA y de formación del profesorado, utilizamos muchos de estos hallazgos para guiar nuestros cursos de desarrollo docente y proporcionar información sobre técnicas de enseñanza eficaces. Un buen docente es alguien que basa sus acciones en principios y evidencias, por lo que nos pareció natural dedicar tiempo a lo largo del año a cuestionar nuestras percepciones sobre la enseñanza y el aprendizaje y a asegurarnos de que la información que ofrecemos al profesorado sea precisa y relevante para su contexto.
Teniendo esto en cuenta, nos embarcamos en un proceso de descubrimiento pedagógico y decidimos incluir a todo nuestro profesorado en experimentos para aprender más sobre el alumnado que tenemos en nuestras clases y sobre la enseñanza en general.
¿Cuáles son los beneficios?
Tras haber realizado investigación con un grupo de docentes durante dos cursos académicos, hemos observado algunos beneficios destacables, tanto para el profesorado como para el alumnado implicado.
- El profesorado piensa de forma más analítica sobre el aprendizaje del alumnado.
Cuando participan en investigación y saben que a lo largo del año se les pedirá presentar una propuesta de investigación, es mucho más probable que adopten una mirada analítica en el aula. Consideran el aprendizaje de su alumnado con mayor profundidad y reflexionan más sobre los factores que pueden afectar a su rendimiento. - El alumnado siente más curiosidad por lo que aprende.
Cuando el alumnado es consciente de que ha formado parte de un experimento, muestra mayor curiosidad por lo que ha hecho y por las conclusiones extraídas a partir de los resultados obtenidos en clase. En nuestra experiencia, ha sido muy valioso compartir los resultados con el alumnado y ayudarle a entender cómo puede mejorar. - El profesorado trabaja conjuntamente hacia un objetivo común.
Involucrar a todo el profesorado en un experimento a nivel de centro es algo que los une, ya que trabajan hacia el objetivo común de descubrir algo nuevo. Todos formulamos nuestras hipótesis al principio y, tras llevar a cabo el experimento en el aula, volvemos a reunirnos para analizar los resultados. Es una experiencia compartida en la que todos participan y con la que todos se identifican. - Los resultados son más significativos y cercanos.
Al investigar en tu propio contexto docente y con tu propio alumnado, los resultados se vuelven mucho más significativos y dejan de ser simples cifras en una hoja de cálculo. Se relacionan directamente con el alumnado y, por tanto, resultan más motivadores. - La investigación fomenta conversaciones más profundas y una mejor comprensión de la enseñanza.
El profesorado habla de muchos temas en los descansos entre clases, pero a menudo se trata de conversaciones negativas sobre lo ocurrido en el aula o sobre determinados estudiantes. Tener un objetivo común relacionado con la enseñanza favorece conversaciones más profundas sobre la práctica docente y sobre lo que pueden hacer como equipo para mejorar la experiencia de aprendizaje del alumnado. - El profesorado comprende mejor el aprendizaje de su alumnado.
Los resultados proporcionan al profesorado una comprensión más profunda de su propia enseñanza y de la capacidad y las limitaciones de aprendizaje de su alumnado. Quizá el experimento haya revelado por qué ciertos estudiantes se comportan o rinden de determinada manera, lo que puede ayudar al profesorado a empatizar más con ellos y a ser, en general, más comprensivo con lo que están viviendo. - El profesorado se siente motivado y con la sensación de que marca la diferencia.
Cuando el profesorado descubre algo nuevo o cuestiona sus ideas sobre la enseñanza, suele sentirse más motivado en el aula. Las conclusiones extraídas les permiten marcar una diferencia en la experiencia de aprendizaje del alumnado y reflexionar sobre qué pueden hacer en clase para fomentar el aprendizaje y el desarrollo. - Los resultados proporcionan acciones concretas aplicables en el aula.
A partir de los resultados obtenidos pueden extraerse acciones clave y específicas que pueden utilizarse en sesiones de desarrollo docente tanto ahora como en el futuro. No hay límite en cuanto al número de docentes que pueden beneficiarse de la investigación en el aula que se lleve a cabo.
¿Cómo puedes implementar un programa similar?
Independientemente de que la investigación en el aula se realice a pequeña o gran escala, puede aportar resultados significativos para el profesorado y orientar su práctica diaria. No obstante, hemos identificado algunos elementos clave para que la investigación sea lo más eficaz posible:
- Contar con un grupo de control.
Para analizar correctamente los resultados, es necesario disponer de un grupo de control en el que no se modifique ninguna variable respecto a la enseñanza y el aprendizaje cotidianos. - Considerar áreas de la enseñanza que tengan un impacto real en el rendimiento del alumnado.
El profesorado debe reflexionar sobre distintas áreas de la enseñanza que considere que influyen en el rendimiento del alumnado y llegar a un consenso sobre cuál es la más importante para investigar. - Registrar los datos de forma eficaz.
Los datos deben registrarse en un documento de Excel y manipularse de manera que permita extraer conclusiones generales. Esto puede implicar la necesidad de algunas sesiones de formación en Excel para aprender qué fórmulas utilizar y cómo manejar los datos para obtener los mejores resultados. - No decir al alumnado en qué consiste el experimento de antemano.
Es positivo informar al alumnado de los resultados después del experimento, pero si se les explica qué se está buscando antes de realizar una tarea, no la llevarán a cabo de forma natural. - Intentar mantener las mismas condiciones para los grupos de control y experimentales.
Las únicas variables que deberían cambiar son aquellas que se están investigando. Todo lo demás debe ser lo más similar posible para obtener resultados fiables. Hemos comprobado que esto no siempre es fácil en el aula, pero es importante intentar controlar las variables en la medida de lo posible. - Establecer plazos para completar los experimentos e implicar al profesorado en el análisis de resultados.
Idealmente, todo el profesorado debería completar los experimentos al mismo tiempo para controlar variables y asegurar que las condiciones sean lo más similares posible entre los distintos grupos de estudiantes. Es importante fijar plazos claros y asegurarse de que el profesorado sabe cuándo y cómo debe informar de los datos obtenidos en sus clases.
Conclusión
Implementar investigación en el aula con un gran grupo de estudiantes ha sido, sin duda, una experiencia reveladora de la que hemos aprendido mucho. Estamos entusiasmados por seguir desarrollando nuestras técnicas de enseñanza y por descubrir mucho más sobre el aprendizaje de nuestro alumnado. Estad atentos, ya que próximamente publicaremos lo que hemos aprendido sobre la enseñanza gracias a la investigación en el aula.
Si quieres seguir accediendo a contenido práctico y reflexiones para docentes, te esperamos en London School Online, donde publicamos mensualmente recursos pensados para profesorado.
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