Lo que la IA NO puede hacer por ti
Somos plenamente conscientes de que la inteligencia artificial ha venido a nuestras vidas para quedarse. Hoy en día se utiliza la IA para absolutamente todo, tanto que, a veces, resulta abrumador. Ya no solo la utilizamos para mandar emails o escribir documentos, sino que el otro día escuché a una madre decir que la había utilizado para crear y mandar las invitaciones de cumpleaños de su hijo y una compañera de trabajo la utilizó para organizar sus vacaciones.
Está claro que la IA nos facilita mucho las cosas y que podemos pedirle que traduzca un email en cuestión de segundos, que corrija un texto en inglés o francés, que nos prepare una presentación o incluso que simule una conversación para practicar antes de una entrevista.
Pero hay una pregunta que merece la pena hacerse y que me hicieron en la entrevista que realizamos para la cadena COPE hace escasas semanas: ¿puede la inteligencia artificial sustituir realmente nuestra capacidad para comunicarnos en otro idioma? La respuesta es sencilla: no.
La IA puede ser una herramienta muy útil para aprender y utilizar un idioma, puede traducir un email pero no puede ir a una reunión por ti. Imagina que tienes una reunión con un cliente internacional. Puedes utilizar la IA para traducir el email previo, preparar una presentación, buscar vocabulario específico e incluso practicar posibles preguntas y respuestas. Pero cuando llega el momento de realizar la reunión para cerrar un trato importante o simplemente establecer relaciones internacionales, eres tú quien tiene que comunicarse. En esos momentos no basta con traducir palabras. Hay que comprender, reaccionar, improvisar y transmitir una idea o un mensaje con claridad.
Saber inglés no es solo saber traducir
No es lo mismo dominar un idioma como el inglés o el francés y saber traducir. La diferencia radica en lo que ocurre entre las palabras. En una conversación profesional no solo importa qué dices sino cómo lo dices. Hay que saber captar el tono, interpretar el lenguaje no verbal y saber salir del paso cuando la conversación no sigue el guion que tenemos establecido.
Hay que saber expresar desacuerdo sin resultar brusco, hacer una petición de manera adecuada, interpretar el tono de nuestro interlocutor, utilizar expresiones más o menos formales dependiendo de la situación etc. Una traducción puede convertir una frase de un idioma a otro. Pero la comunicación de calidad requiere de personalidad. Y eso es algo que la inteligencia artificial no puede imitar ni siquiera aprender.
Los idiomas siguen siendo una competencia profesional
En un entorno laboral cada vez más internacional, el inglés continúa siendo una herramienta fundamental. Además, dada la proximidad con nuestro país vecino, dominar el francés puede resultar muy útil a la hora de buscar mejores oportunidades laborales. Y es una realidad que ya estamos viendo en nuestros cuatro centros, ya que cada vez más y más alumnos optan por cursar ambos idiomas. Y, sinceramente, nos quitamos el sombrero.
Una videollamada con un cliente, una presentación ante un equipo internacional, una entrevista de trabajo o una negociación pueden requerir mucho más que una simple traducción. Necesitas ser capaz de pensar y reaccionar en inglés o en francés. Y eso se consigue con exposición al idioma, práctica y años de aprendizaje.
La clave no es elegir entre IA o idiomas
La llegada de la inteligencia artificial no significa que aprender idiomas haya dejado de ser necesario. Más bien plantea una nueva forma de entender cómo podemos aprender idiomas y utilizar la IA como herramienta de apoyo. Cuanto mejor sea tu nivel de inglés y de francés, más partido podrás sacar de las herramientas de inteligencia artificial. Porque la tecnología puede ayudarte a encontrar las palabras. Pero comunicar, convencer, negociar, empatizar e improvisar sigue dependiendo de ti.
Y, por ahora, hay algo que la IA todavía no puede hacer: entrar en una reunión en tu lugar y cerrar el trato por ti. Por eso, en un mundo cada vez más digital, aprender a comunicarse en inglés o en francés sigue siendo una inversión que merece la pena.
London
“Closer than you think!”

