Leer por placer

 In CONSEJOS, NOSOTROS

Londres. Librería Waterstones a las 5 de la tarde de un sábado cualquiera. Una cola de adolescentes lleva horas esperando a que abran las puertas, hablando de pociones mágicas y de cierto andén de King’s Cross Station. Al acercarme veo que ese día sale a la venta la segunda entrega de un libro que al parecer se llama Harry Potter, y que entusiasma tanto a los jóvenes lectores que no pueden dejar de leerlo hasta acabar las más de 700 páginas de cada uno de los libros.

Seguramente muchos de vosotros recordáis aquel fenómeno difícil de repetir hoy en día, ya que resulta complicado pensar que un alumno de 15 años vaya a leer lo que hasta hace poco hubiera calificado de “ladrillo de 700 páginas” (y que me perdonen los fans de Harry Potter).

En los últimos años se han publicado numerosos estudios sobre la comprensión lectora de los alumnos en edad escolar. La conclusión de la mayoría de ellos es clara. Sirva de ejemplo un informe de la OCDE, organismo europeo que agrupa a 37 países, según el cual aquellos alumnos que casi nunca o nunca leen, sacaron una puntuación mucho más baja en la prueba de comprensión lectora que aquellos que afirmaban leer habitualmente.

Es más, leer en papel en vez de hacerlo en pantalla, también contribuía significativamente al rendimiento de los alumnos que hicieron la prueba.

Estas conclusiones se compadecen con la sensación que tenemos sobre la comprensión lectora de nuestro alumnado. Uno de los fenómenos que hemos observado últimamente es que cada vez les cuesta más mantener la atención durante largos periodos de tiempo. Esto lógicamente afecta a la capacidad que tienen de leer textos de cierta envergadura, ya que requieren de un grado de concentración que los alumnos no son capaces de sostener por falta de hábito.

Los resultados de los exámenes Cambridge reflejan ese empobrecimiento de la comprensión lectora. La puntuación en el apartado de lectura de los exámenes B2 First y C1 Advanced es cada vez más bajo y, claramente, una de las razones detrás de esos resultados es la falta del hábito de lectura, que combinada con la exposición constante a los estímulos visuales a través de pantallas, hacen que el cerebro adolescente empiece a vagar a la tercera línea de un texto que implique un grado de dificultad.

El examen C1 Advanced en particular requiere de una capacidad lectora considerable, ya que los alumnos tienen que leer textos largos y de una densidad y complejidad que, aún sin añadir la presión adicional de la limitación de tiempo, hacen que el apartado de lectura sea un reto que no todos los alumnos están en disposición de afrontar.

¿Cómo podemos ayudar al alumnado a mejorar su comprensión lectora?

Las conclusiones de la mayoría de las investigaciones en torno a este asunto nos llevan a una respuesta que no puede ser más sencilla: haciendo que lean libros. “Ladrillos” como Harry Potter (perdón de nuevo), o cualquier libro que les guste. Insisto en el término “libro” porque, según estos estudios, no es lo mismo leer un texto corto que leer varias páginas de un libro. Los indicadores apuntan a que cuanto más leen los alumnos, mejores son los resultados en el apartado de lectura de cualquier prueba, por lo que merece la pena animar a los adolescentes a que lean.

Claro que por qué esperar a la adolescencia para promover la lectura. Hay un término en inglés, Home Literacy Environment, que explica muy bien el proceso por el cual los niños y niñas empiezan a leer de pequeños: si se despierta su curiosidad desde el principio y ven que sus padres leen y se entusiasman con la lectura, entonces ellos también tenderán a acercarse a los libros y, una vez que aprendan a pasar las páginas (¡no vale con deslizar el dedo por ellas!), se adentrarán en mundos que les acompañaran en la adolescencia y harán que sus resultados en pruebas de comprensión lectora sean sensiblemente mejores que los de aquellos que apenas leen.

Donosti. Academia London a las 2 del mediodía de un martes cualquiera. Una alumna adolescente de nivel B1 se me acerca y con ciertas dudas me pregunta “¿crees que Harry Potter es adecuado para mi nivel? ¡Es que me encanta y los quiero leer todos!” Lo dijo con una sonrisa tan genuina que en ese momento me prometí a mí mismo no volver a referirme a los libros de Harry Potter como “ladrillos de 700 páginas”. Al fin y al cabo, las historias que nos atrapan e ilusionan no deberían acabar nunca.

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